«Sinsonte», Walter Tevis: ¿pero qué acabo de leer?

 Por favor, hablemos de Sinsonte. Hablemos de lo realista que puede llegar a ser la ciencia ficción y el miedo que genera, también curiosidad. Desde Frankenstein de Mary Shelley (obra que la mayor parte de expertos considera como la pionera del género literario), han pasado muchos años y muchas obras. 

Escrito por Tamara Guillén.

Sinsonte es de esas obras que son tan bizarras como curiosas, sobre todo porque, a pesar de tener poco más de cuatro décadas, parece estancada en el tiempo hasta que llegue un día en el que la alcance este mismo, (aunque 1984, por ejemplo, ya se nos ha quedado atrás en edad y sigue sorprendiendo).

Pero, ¿qué pasó? ¿Por qué la conversación, la lectura y la escritura... por qué murieron?

La novela de Walter Tevis nos describe un mundo más cercano aunque muy futurista, con máquinas haciendo todo el trabajo y humanos cada vez más débiles y tontos. También va más allá, la robótica está en decadencia desde hace amarillos y azules (forma de denominar el tiempo) y el ser humano busca salida en inmolaciones, como se las denomina (significan sacrificios; en la novela se trata de actos de quitarse la vida quemándose, sí, quemándose). En este momento se nos presenta a tres personajes: Spofforth, un androide demasiado humano y cuyo anhelo es la muerte, Mary Lou, una mujer cuya rebeldía e inteligencia y ambición la hacen ser demasiado única, y Paul Bentley, un hombre que acaba de aprender a leer y se decide a enseñar a leer en la Universidad de Nueva York donde Spofforth es decano. 

Como cuenta parte de la sinopsis en la cubierta del libro:

Paul y Mary, como dos modernos Adán y Eva bíblicos, crearán su propio paraíso en medio de la desolación. -Extracto de la sinopsis.

 Y es tal cual. Aquí la esencia es la reflexión, la individualidad y las características de los tres personajes. Si hay algo que me hubiera gustado, habría sido una mayor participación de la trama seguida por Spofforth y Mary Lou, era muy interesante conocer los entresijos de la sociedad que presenta Sinsonte y los detalles que ambos van desvelando acerca de cómo se ha llegado hasta ese punto. Claro que ellos habían entrado a la novela desarrollados como tal, a diferencia de Paul Bentley, quien aparece como un hombre que acaba de aprender a leer y necesita avanzar, evolucionar hasta el punto rebelde y pasota de Mary Lou. Spofforth, por otro lado, tiene capítulos más cortos todavía que los de Mary Lou, aunque son suficientes como para apreciar cómo un androide puede llegar a ser más humano que el propio ser humano. 

Qué extraño es que ese robot se convirtiera en el depósito de tanto amor y melancolía; sentimientos tan poderosos que la humanidad se ha deshecho de ellos.

Y, así, es cómo nos presenta Walter Tevis a la humanidad que tanto ha creado y tanto ha destruido, seres que han apagado sus emociones con una pastilla, droga o inmolándose. El ser humano sin sus emociones no es nada, como tampoco los androides, capaces de tener esas emociones pero sin llegar a profundizar, sin llegar a saber muy bien qué hacer con estas. Sinsonte o El pájaro burlón, como se conoció en su día traducida al español, Mockingbird, en su versión original, no se limita a la ciencia ficción y a presentar una distopía, sino a ofrecer muchas reflexiones que no se esconden entre palabras, son reflexiones muy claras por parte del autor. 

Esta novela la tendré en mi estantería durante mucho tiempo, todo el tiempo posible para poder releerla a mi antojo. ¿A quién se la podría recomendar? A un puñado de lectores que no solo adoran el género literario, sino que buscan algo un poco renovador, atemporal, con unos personajes algo contrarios; unos son conocedores y conscientes de su realidad, y otro (Paul Bentley), está comenzando a serlo.

You Might Also Like

0 Comments